FICHA

Titulo original: Sin identidad
Título en España:  Sin identidad
Temporadas: 2 (23 episodios)
Duración episodio: 80 minutos
Año: 2014-2015
Temática: Intriga
Subgénero: Drama
Resumen: Una abogada descubre que no es hija de quien creía ser y emprende una búsqueda de sus orígenes y, al mismo tiempo, una venganza contra sus padres.
Actores principales: Megan Montaner, Verónica Sánchez, Jordi Rebellón, Lydia Bosch, Tito Valverde, Eloy Azorín, Daniel Grao, Miguel Ángel Muñoz,Victoria Abril, Elvira Mínguez, Cristina de Inza, Antonio Hortelano, Luis Mottola,Amparo Valle, Marisol Membrillo
Lo mejorva ganando pulso a medida que avanza.
Lo peor: la referencia al Conde de Montecristo es demasiado facilona.
¿Cómo verlo?: En Netflix.

Puntuación: 6,5

PRESENTACIÓN DE LA SERIE

TEMA MUSICAL DE LA SERIE

Lo mínimo que hay que saber sobre SIN IDENTIDAD

La serie, inicialmente emitida por Antena 3, nació al calor del escándalo sobre el robo de bebés y las adopciones ilegales que se destapó hace unos años, así pues, basó su suerte en un tema que estuvo en el candelero de la actualidad hace unos años. La serie pudo exportarse a algunas televisiones americanas y valía la pena echarle un vistazo a raíz de que, recientemente haya sido colocada en el streaming de Netflix.

LO QUE VA DEL ROBO DE BEBÉS A LA VENGANZA

Durante un largo ciclo, en los últimos años del franquismo y primeros de la democracia, una pequeña mafia –es decir una red organizada de delincuentes- se especializó en robar bebés de hospitales españoles y venderlos a familias que no podían tener hijos y que estaban dispuestas a pagar. Habitualmente, las madres de estos niños robados, eran personas sin recursos o que, por algún motivo, no podían criar al niño con unos mínimos de calidad de vida aceptable. Se les engañaba: se decía que su hijo había muerto y que lo habían enterrado. Y había mucha gente en el ajo. Médicos, funcionarios de hospital, de los registros civiles e incluso una monja que, al parecer, tuvo un papel relevante en la trama. El caso fue suficientemente desagradable y escabroso como para que inspirara a Antena 3 una serie basada –al menos originariamente- en el episodio.

La cuestión es que, en la mayoría de los casos, los padres adoptivos criaron a sus hijos sin decirles lo que había ocurrido. En la mayoría de los casos, nadie se enteró, pero en algunos casos, estos niños robados quisieron conocer a sus padres auténticos. Y en unos pocos casos, transformaron todo el amor filial que habían sentido hacia los padres que los habían criado y querido como a sus verdaderos hijos, en un odio extremo. Un caso así no era frecuente, pero inspiró a esta serie: Sin Identidad.

DEL CASO REAL A LA IMAGINACIÓN DESBORDADA

En las primeras escenas vemos algo que no parece tener mucha relación con todo esto: una española se encuentra encerrada en una cárcel china. Otra presa, a punto de morir, le ofrece la posibilidad de convertirse en multimillonaria. Inevitablemente, esas primeras escenas remiten a un clásico de los folletines del siglo XIX: El Conde de Montecristo de Alejandro Dumas (a pesar de que el relato lo escribió en buena medida Auguste Maquet), especialmente después de, tras protagonizar una fuga muy poco creíble, la chica –que no sabemos todavía ni quién es, ni por qué ha sido encarcelada- empiece a abrir cuentas corrientes con el apellido Dantés, que corresponde al protagonista del folletín tantas veces llevado al cine y a la televisión. La chica logra llegar, con documentación falsa y tras hacerse unos retoques estéticos, a España.

Más adelante vemos que esa chica llevaba una vida plácida en Madrid, hija de papás con posibles y había obtenido el título de abogada, cuando, de repente, a raíz de un problema físico, se entera de que la persona a quién creía su madre era estéril. De la noche a la mañana el mundo se hunde sobre la chica: de saber quién era y cuáles eran sus raíces, bruscamente se encuentra con que ha sido engañada. Así pues, decide enterarse de quiénes eran sus verdaderos padres y es así en donde aparece una monja pacífica y parsimoniosa que le informa que su madre real había muerto en el parto.

Es a lo largo de ese primer episodio en el que nos damos cuenta de que vamos a ver una venganza. La serie nos explica cómo se realizó esta venganza y qué fue lo que hizo que una “niña bien” terminara en una prisión china.

INTERPRETACIONES DESIGUALES. RESULTA FINAL: APROBADO

“Mercedés Dantés”, antes “María Fuertes”, está interpretado por Megan Montaner que entonces había participado en algunas series de televisión (La pecera de Eva [2010]) y miniseries (Vuelo IL 8714 [2010]) y muy especialmente en dos que tuvieron una amplia repercusión: El secreto de Puente Viejo (2011-2014) y Amar en tiempos revueltos (2010-2011). La volvimos a ver más recientemente en algunos episodios de Víctor Ros y de La Embajada (2016). Así pues, es una actriz que contaba con la suficiente veteranía para asumir el papel protagonista. El problema no es de los actores, sino, como es habitual en las producciones españolas, de la guionización e incluso de la misma concepción de la serie.

En primer lugar, tiene unos capítulos desmesuradamente largos, acaso el doble de lo que deberían ser y de lo que hoy tienden a ser las series televisivas. A continuación cabría decir que en la serie hay demasiadas palabras para tan poco contenido. Los guionistas ponen en boca de los actores frases y más frases, todas vulgares, poco elaboradas, extraídas del lenguaje cotidiano, olvidando que, a veces, los silencios son mucho más elocuentes.

Si exceptuamos estos peros, la serie puede verse e incluso puede interesar a un público que no tenga mucha prisa y que no quiera establecer comparaciones con la matriz originaria, El Conde de Montecristo. La idea de tomar como modelo una novela clásica y transplantarla a nuestro tiempo y a sus circunstancias no es mala. Baste recordar las dos derivaciones que está teniendo en estos momentos el personaje de Sir Arthur Conan Doyle en las series Sherlock y Elementary. Pero hay que ir con cuidado o de lo contrario se puede caer en la mistificación caricaturesca. La serie podía haber sido mejorar, el potencial de los actores mejor explotado y los recursos más aprovechados. Podemos decir que Sin Identidad, como otras series de factura española, se han quedado a medio camino.