FICHA

Titulo original: Banacek
Título en España:  Banacek
Temporadas: 2 (17 episodios)
Duración episodio: 90 minutos
Año: 1972-1974
Temática: Investigación
Subgénero: Misterio
Resumen: Un detective de origen polaco que trabaja para compañías de seguro investigando robos, cobrando el 10% del botín robado y repartiéndolo con su chófer.
Actores principales: George Peppard, Ralph Manza, Murray Matheson, Christine Belford, George Murdock, Linden Chiles, Gene Dynarski, David Spielberg, Alan Fudge, Peggy Walton-Walker, John Finnegan, Byron Morrow
Lo mejorlos refranes absurdos que solía pronunciar el protagonista.
Lo peor: .
¿Cómo verlo?: Todos los episodios están en inglés en YouTube. Está reeditado en DVD y puede adquirirse en Amazon.

Puntuación: 6,5

PRESENTACIÓN DE LA SERIE

TEMA MUSICAL DE LA SERIE

Lo mínimo que hay que saber sobre BANACEK

Más que una serie, eran largometrajes que no se emitían semanalmente sino que se alternaban en los EEUU con series similares en la misma franja horaria. Unos tuvieron más éxito y otros menos. Banacek, a pesar de no ser mal recibido por la crítica no contó desde el principio con el favor del público. Esto, unido a las dificultades personales de su protagonista que se vio envuelto en un difícil divorcio, hizo que se retirara de la serie y esta muriera por sí misma al terminar la segunda temporada.

¿QUIÉN ERA BANACEK?

Se trataba de un detective privado de origen polaco que investigaba robos y defraudaciones a compañías de seguro. Era una especie de play-boy a media jornada que vivía a sus anchas en Boston. Su compañero de aventuras es su chófer que parece un remake del papel de “Kato” interpretado por Bruce Lee en El avispón verde (sólo que sin antifaz). En la presentación de la serie se le ve remando por la desembocadura del Charles River. Vive bien a fuerza ir resolviendo casos de robos y estafas de altos vuelos. Ni persigue al asesino habitual como Colombo, ni mete sus narices en cualquier caso que revuelve las tripas de Canon ni acierta a pasar ante los ojos de la acaramelada pareja Hart to Hart. Banacek suele tratar con ladrones de guante blanco, o al menos, con quienes han protagonizado alguna tratada notable. Y tiene siempre éxito.

En los EEUU de los años 60 se había producido una riada migratoria similar a la que tuvo lugar en los 80 procedente de Nicaragua, o en los 70 entre los “boat people” camboyanos y vietnamitas que consiguieron llegar a los EEUU. En aquellos años llegaban, sobre todo de Europa y, entre ellos, en muchos casos, se trataba de gentes que habían conseguido huir de los países europeos gobernados por el comunismo. Polonia era uno de ellos. Y Banacek demostraba ser polaco hasta las trancas. Era el ejemplo del inmigrante que había conseguido,  a base de esfuerzo y trabajo, un lugar en la sociedad norteamericana. No había olvidado sus raíces pero, sobre todo, había asumido el estilo de vida americano. Esto era importante: a través de Banacek se estaba proponiendo un modelo de integración: “aquí lo puedes conseguir todo, no hace falta que abandones tus raíces, pero adopta nuestro estilo de vida”. No era un mal mensaje y, en cualquier caso, era el que estaba detrás de la serie.

EL RASGO DIFERENCIAL

Pero el origen polaco no bastaba para hacer de Banacek alguien diferente a los “héroes solitarios” (o a las “parejas heroicas” que aparecieron con MacMillan y esposa (1971-1977), Hart to Hart, Starsky y Hutch (1975-1979) o la más tardía Cagney y Lacey (1982-1988) o incluso el dúo protagonista de El avispón verde). Había que dar a ese origen europeo oriental un contenido diferenciador. Y fue aquí donde aparecieron los famosos refranes de Banacek: “Hay un viejo refrán polaco que dice…” y, entonces, soltaba cualquier incongruencia: “aunque el rinoceronte no tenga picaduras, es mejor sentarse sobre una abeja”. En cada episodio se citaban varios de estos refranes de los que es posible que ni siquiera fueran polacos y, probablemente, el propio Peppard los arregló a su antojo.

PEPPARD Y LOS PROTAGONISTAS DE BANACEK

Porque el otro elemento diferencial de la serie era la presencia de George Peppard (1928-1994). En aquel momento era un actor que había protagonizado películas de renombre. Amparado en un físico envidiable que le había facilitado su irrupción en Hollywood, en 1960 había rodado su primera gran película de éxito: Con él llegó el escándalo arropado por Robert Mitchum, Eleonor Parker y George Hamilton. En los años siguientes rodaría sus películas más exitosas, la más que famosa Desayuno con diamantes (1961), a la que siguieron las muy notables La conquista del Oeste (1962) y Los insaciables (1964). Su papel como “teniente Stachel” en Las águilas azules (1966), y antes en Operación Crossbow (1965), ambas de tonos bélicos, lo situaron en la cúspide de donde el alcoholismo se encargó de derribarlo en los años siguientes. A partir de entonces, la carrera de Peppard declinó. Sin embargo se prolongaría otros 25 años a golpes de series televisivas de las Banacek fue la primera. Le seguiría una década después El equipo A (1983-1987).

Valdría la pena pensionar a Ralph Lanza, el actor que encarnaba a “Jay Drury”, chófer del protagonista y que era, de paso, su confidente, el conocedor de sus secretos y quien compartía con él un 1% del dinero recuperado. “Drury” era una especie de Sancho Panza, irónico, escéptico, dicharachero, fiel hasta lo abnegado.

El tercer personaje fijo era “Félix Mulholland”, asumido por el veterano y pulcro Murray Matheson (1912-1985), que le conseguía información erudita para sus trabajos de investigación. “Mulholland” regentaba una librería vetusta y tenía acceso a múltiples fuentes de información, haciendo innecesario el uso de un ordenador o de complicadas redes de circulación de datos digitales.

La componente femenina no apareció hasta la segunda temporada. Se trataba de una becaria de buen ver con la que inevitablemente Banacek coquetea y alecciona, “Carrie Kirklan” interpretada por Cristine Belford, de aspecto lánguido y retraído cuyo rostro apareció en los 70 y 80 como acompañamiento de distintas series televisivas y había conocido a Peppard en la película que ambos rodaron en 1972, Las dos caras del miedo.

BANACEK CUARENTA AÑOS DESPUÉS

Los polacos son los primeros en sorprenderse por aquella presunta identidad de origen que se atribuyó al personaje. La serie, desde luego, no ayuda mucho a conocer ni a Polonia ni a los polacos. Para lo que sí sirve es para advertir cómo fueron los años 70, sus modas (hoy indescriptiblemente desafortunadas), su estilo, sus vehículos, sus mobiliarios y decoración e incluso sus ideales. Puede servir para tener una idea de los trabajos realizados por Peppard en el declive de su carrera y para compararlo con otros “héroes solitarios” de aquel momento. Pero para poco más. El humor con el que está elaborada, es rancio y el “punch” que pudieran tener los famosos refranes polacos hoy pertenece a otra época. El mismo rostro de Peppard se hubiera olvidado completamente (salvo para los cinéfilos empedernidos) de no ser por su presencia en El Equipo A.

La serie, hay que reconocerlo, no ha superado la prueba del tiempo, los argumentos no parecen muy elaborados, la temática de fondo era muy similar a la que  y puede entenderse en El caso de Thomas Crow (1968) que se había filmado unos años antes y todavía tenía eco. Los guionistas y el propio Peppard jugaban con el “tirón” que tenía con el género femenino, pero que en el momento de rodar la serie ya se había atenuado. Los “vaciles” de Banacek con el otro sexo están hoy completamente fuera de lugar. Y era uno de los puertos fuertes de la serie en su época…