FICHA

Titulo original: Cannon
Título en España:  Cannon
Temporadas: 5 (124 episodios autoconcluidos)
Duración episodio: 60 minutos
Año: 1971-1976
Temática: Thriller
Subgénero: Misterio
Resumen: Un ex policía viudo pasa a la investigación privada en donde obtiene éxitos persiguiendo a delincuentes y utilizando sus habilidades en karate que no le eximen de recibir alguna paliza de tanto en tanto
Actores principales: William Conrad, Patrick Culliton, Tom Pittman, Charles Bateman, Donovan Jones,Simon Scott, Arthur Adams, James Chandler, Jason Evers, Robert Webber
Lo mejorpor una vez el “héroe” era un tipo normal y corriente.
Lo peor: determinadas escenas de lucha.
¿Cómo verlo?: Puede encontrarse mediante programas P2P.

Puntuación: 6,5

TRAILER DE LA SERIE (1)

Lo mínimo que hay que saber sobre CANNON

Hasta llegar a Cannon, todos los detectives, investigadores privados, policías y, por extensión, “buenos”, tenían que tener un físico próximo a la perfección o superior a ella. Siguiendo la máxima clásica que menciona a la cara como espejo del alma, el “bueno” debía ser, por esta regla de tres, un guaperas consumado. Y este principio se mantuvo, más o menos, en todas las series televisivas hasta que en 1971 apareció un tipo calvo, barrigón y bigotudo, con cara de llevar una mala digestión: era Cannon. Constituía un enigma saber cómo reaccionaría la audiencia.

CUANDO EL SOBREPESO EMPEZABA A SER UN PROBLEMA EN EEUU

No es raro que esta serie iniciara su emisión en 1971. Los años 60 habían traído muchos cambios en la sociedad norteamericana. MacDonals se había fundado en 1955, pero solo a finales de los 60 tuvo una red extendida por todos los EEUU. Con Burger King ocurrió lo mismo y algo parecido con Kentucky Fried Chicken, empresa fundada en los años 30. El primer Pizza Hut se abrió en los EEUU en 1958 y, los puestos de comida ambulante estuvieron siempre vigentes en aquel país desde los años 20. Todo esto es lo que se conoce como el universo del “fast food”, la “comida rápida” en traducción castellana. Sólo fue en la década de los 80 cuando este concepto empezó a recibir críticas a la vista de que era frecuente que sus habituales se vieran afectados por sobrepeso. Pero en 1970, el “fast food” era todavía una novedad y no se relacionaba con los casos de sobrepeso que empezaban a ser frecuentes.

El perfil de Cannon ya era habitual en los EEUU cuando la serie irrumpió en la CBS. Existía entonces una densidad suficiente de gordos como para que un protagonista con esas características fuera asumido por un sector de la audiencia. En este sentido, Cannon, fue un signo de los tiempos: evidenciaba un cambio radical en la cultura norteamericana y, sobre todo, en la gastronomía, cuyos efectos se percibían en la descomunal barriga del personaje.

Canon no se arredraba por este perfil. En realidad, seguía la máxima de “convertir el veneno en remedio”. En algunas escenas de la serie, resolvía las peleas cuerpo a cuerpo, propinando al desgraciado oponente un contundente barrigazo suficiente para dejarlo fuera de combate. Era sólo la primera mentira de la serie, la transmutación de una barriga cervecera en puro acero.

LA INTRAHISTORIA DE CANNON

El personaje había enviudado poco antes de que arrancara la serie. Nos cuenta en el primer episodio que, antes de que su mujer y su hija sufrieran el accidente que les costó la vida, era un detective de homicidios en la ciudad de Los Ángeles. Tras el drama, abandona la placa y se dedica a la investigación privada para disponer de más libertad de acción. Sin embargo, este accidente seguirá presente en la trama, especialmente en las dos últimas temporadas. Cannon empieza a sospechar que el accidente no fue tal y que alguien asesinó a su familia. Y, en efecto, en la última temporada se entera (él y la audiencia) de los motivos que llevaron al doble crimen.

A partir del primer episodio, Cannon empieza a tener clientes que le piden intervenga para aclarar sus problemas, buscar a un ser desaparecido, liberarlos de las sospechas de haber cometido un crimen, o simplemente recuperar algún bien. Y él lo hace armado con un Colt 38 de cañón corto, un vehículo azul metálico (un Lincoln Continental del 72) y provisto de una gran habilidad en algunas artes marciales (judo y kárate, a lo que se ve). Tiene algunas aficiones caras: la gastronomía especialmente. Normalmente no come en un fast-food, ni es habitual de los dinners-bar propios del ciudadano de a pie. Lo suyo es la alta gastronomía. Y lo paga con su tarjeta de crédito (más quemada que una falla). Elevada debía ser también la factura de la telefónica, porque en su vehículo tenía instalado uno de esos inhabituales teléfonos móviles que en la época solamente estaban al alcance de Hart to Hart y de unos pocos personajes televisivos más.

Todo ello no le exime de recibir frecuentes palizas por parte de los delincuentes a los que persigue. Y en esto inauguró también algo que parecía que no pudiera ocurrir jamás con el protagonista: antes que él, solo Mannix, se había visto apalizado ocasionalmente. Con Cannon se convirtió en tradición. El “héroe” había dejado de ser invulnerable.

Otro rasgo distintivo. En aquel momento, empezaba a cuestionarse el tabaco. En las dos primeras temporadas de la serie, Cannon es un fumador de pipa empedernido. En las siguientes, esa costumbre va disminuyendo hasta desaparecer completamente. La percepción del público norteamericano estaba cambiando también en esa dirección y los promotores de la serie estuvieron atentos a estos cambios. Por primera vez en una serie, se intentaba adaptar lo más posibles a los gustos, características y tendencias del espectador medio: si el sobrepeso avanzaba, el protagonista debía de ser obeso; si el tabaco empezaba a ser cuestionado, el protagonista debía dejar de fumar. Y esto es importante, porque hasta ese momento se había tratado de crear personajes con el suficiente gancho como para inducir comportamientos. No al revés.

¿Y QUÉ FUE DE CANNON?

Un buen día, la serie se extinguió. Había otros productos nuevos esperando y el perfil de un detective obeso ya empezaba a hastiar incluso a los obesos. Así que la CBS, simplemente, la canceló y se centro en otra serie que había tenido frecuentes interrelaciones con ésta: Barnaby Jones (1973-1980). El nuevo producto iba dedicado a otro grupo social: el de los jubilados. Pero esta es otra historia. Cabe preguntarse qué fue del actor protagonista de Cannon, William Conrad.

Conrad (1920-1994) se movió durante 50 de sus 74 años por el mundo del espectáculo. Fue actor, guionista, productor y director. Tras participar en la Segunda Guerra Mundial como piloto de combate alcanzando el rango de capitán, participó en distintas películas de “género negro”, algunas de ellas, memorables (The Killer, 1946). Su voz profunda y seductora se adaptaba para seriales radiofónicos y como voz de doblaje, pero su presencia en películas policíacas, asumiendo rasgos de personaje duro, inmisericorde y sin escrúpulos, lo convirtió en popular especialmente en los años dorados del “cine negro” americano. Cuando el género declinó se dedicó a la dirección comisionado por la Warner y filmó (entre otros con Sam Peckinpah) episodios de distintas series de los años 60, apareciendo también como actor en serie La hora de Alfred Hitchcock.

Fue así como llegó a ser Cannon cuando ya había cumplido los cincuenta. Pesaba 104 kilos cuando se inició la serie y terminó con 118. Concluida la serie, siguió apareciendo esporádicamente en series Nero Wolfe (1981) y Jack and the Fatman (1987-1992). Murió, claro está, por sobrepeso.

VALORACIÓN Y RECOMENDACIONES

La serie ha resistido mal el paso del tiempo. Las escenas de peleas en algunos momentos resultan involuntariamente cómicas. Los guiones no son malos, pero sus fórmulas y recursos ya se habían ensayado antes y después de esta serie. Solamente a partir de la tercera temporada, cuando el asesinato de su mujer y de su hija se convierten en elementos de la trama (recurso que utilizará luego con El Mentalista [2008-2015]), la serie se diferencia de todo lo que habíamos visto hasta entonces. No es una mala serie y, de hecho, la audiencia española la supo apreciar en los años 70; lo que ocurre es que su tiempo es otro y, desde entonces, el mundo de las series se ha renovado constantemente. Los rasgos del personaje se encontrarán en muchos otros creados a continuación y a los que Cannon ha servido de inspiración. Le queda, en cualquier coso el haber abierto caminos y demostrar que no hace falta ser un Adonis repeinado para encandilar a la audiencia.

La serie aumentará la autoestima de los aquejados por sobrepeso, por supuesto, pero no intenten utilizar su barriga como arma mortal. Nostálgicos cincuentones empeñados en volver la vista atrás, serán también clientela adecuada para este producto. Y enseñará mucho a quienes se sientan interesados en estudiar la evolución de las series de acción.