FICHA

Titulo original:  Santa-Clarita Diet
Título en España:  La dieta de Santa Clarit
Temporadas: 1 (10 episodios)
Duración episodio: 30 minutos
Año: 2017
Temática: Sit-com
Subgénero: Terror zombie
Resumen: En una pareja de agentes inmobiliarios, ella sufre una extraña enfermedad que la combierte en zombie. Para alimentarse de carne humana se verán envueltos en grotestos episodios.
Actores principales: Drew Barrymore, Timothy Olyphant, Thomas Crawford, Christina Ferraro, Terry Walters, Ramona Young, Natalie Morales, Bernadette Balagtas, Leslie Dianne, Dan Gruenberg, Liv Hewson, Roxana Ortega, Joy Osmanski, Senyo Amoaku
 Lo mejorla química que aparece pronto en la pareja protagonista
Lo peor: con altibajos.
¿Cómo verlo?: Se emite en Netflix.

Puntuación: 6

PRESENTACIÓN DE LA SERIE  (en inglés subtitutlado)

ENTREVISTA A LOS PROTAGONISTAS (e inglés subtitulado)

Lo mínimo que hay que saber sobre LA DIETA DE SANTA CLARITA

¿Qué es Santas Clarita? Una de tantas urbanizaciones localizadas en los suburbios de las grandes ciudades norteamericanas. ¿A qué dieta se refiere el título de la serie? A la que adopta “Sheila Hammond”. ¿Cuál es la base de esa dieta? Carne fresca… humana, por supuesto. Porque “Sheila” se ha convertido en zombi a causa de un virus desconocido. Tal es el presupuesto de partida de esta serie que es lo más parecido  una comedia de situación protagonizada por una “pareja mixta” de zombie y humano.

UN GUIÓN SIMPLE Y EN ABSOLUTO ORIGINAL

Una serie que intenta traspasar la figura del zombie a la comedia tiene precedentes. Recordamos iZombie (2015-hoy) que, aun teniendo un comicidad menor ya auguraba la simbiosis entre el género de terror-zombie y la comedia. Así mismo, el largometraje, Tu madre se ha comido a mi perro (1992) circulaba por los mismos derroteros y casi puede considerarse como inspiradora de esta Santa-Clarita Diet.

Se trata de una serie sin complicaciones, absolutamente llana en su planteamiento original y que no llama a engaño. El público va a ver una comedia absurda sobre zombies socializados y las sorpresas que se va a llevar son simplemente las que derivan de los ataques de ansiedad de la muerta-viviente o de la “parcialmente muerta”. Esta idea de los zombies desprovistos de esa locura homicida que arrastran desde finales de los 60 con aquella inolvidable Noche de los muertos vivientes (1968) ha tenido últimamente algunos despuntes en el terreno dramático con In the flesh y ahora desciende al campo de la comedia. La idea de la serie partió de Victor Fresco que ha sido a la vez creador guionista y productor de la serie y que ya se ha destacado por crear distintas series de éxito de la que Mi nombre es Earl (2005-2009),sin duda fue la más conocida, sin olvidar a Sean Saves the World (2013).

DREW & TIMOTHY

La serie depende de la pareja protagonista que, a partir de las primeras escenas, demuestra un extraordinario feeling que le añade un plus de comicidad. Se trata de dos actores suficientemente conocidos. El resto de los actores aparece muy en segunda fila, y ambos son las únicas columnas sobre las que se apoya el relato.

Drew Barrymore es la última miembro de una saga de actores que recorre transversalmente la historia del cine desde sus comienzos. Nieta de John Barrymore e hija del también actor John Drew Barrymore, ha dejado atrás sus excesos de juventud que la llevaron a un par de estancias en centros de desintoxicación. Había sido una “niña prodigio” con varias películas notables en su haber, cuando apenas había cumplió los 15. Luego se dedicó a causas humanitarias, alternándolas con el cine y con apariciones esporádicas como modelo. Batman Forever (1995), Scream (1996)… También ha actuado como directora y productora. En esta serie se siente muy a gusto con su compañero de reparto, alterna registro cómico con romántico y puede dar rienda suelta a su vis cómica.

Su marido en la serie está representado por Timothy Olyphant, al que ya hemos visto como “malvado” en Scream 2 (1997), Go (1999) o Diablo (2003). Olyphant pertenece a una de las familias más adineradas de los EEUU, los Vanderbilt. Entre 1993 y 2003 se limitó a realizar esporádicas apariciones en distintas películas y tv-movies y apareció en algunos episodios de series televisivas que alcanzaron relieve (Sexo en Nueva York [1998-2004]). Hasta entonces se había especializado en papeles de “chico malo divertido”, pero fue solamente a partir de 2004 cuando empezó a ser un rostro conocido en la industria del cine. Lo volvimos a ver en Me llamo Earl (2005-2009) e incluso sustituyó a Vin Diesel en la película Hitman: Agente 47 (2015) que fue para él una especie de confirmación que le llevó directamente a esta serie. Actor polivalente, junto con Drew Barrymore, ejercen también en la serie como “productores ejecutivos”.

 VALORACIÓN DE CONJUNTO

A la serie se le puede reprochar cierto desarrollo irregular, momentos de comicidad extrema alternados con otros planos, pero, en general, el balance es positivo y ha registrado buenas críticas que han abierto el camino a la segunda temporada que se está filmando en estos momentos. El problema que presenta la serie es que, progresivamente se va complicando y hay que pensar que la segunda temporada no podrá desarrollarse en un entorno familiar estable y discreto.

La serie, emitida por Netflix, cuenta en esta primera temporada con innumerables recursos, desde los dos vecinos, policías rivales de dos cuerpos distintos, hasta la hija y su amigo, pasando por la presencia de Nathan Fillion, protagonista de la serie Castle (2009-2016) en el primer episodio o de Portia de Rossi (Arrested Development), así como algún que otro rostro conocido en el mundo de las series, y giros en el comportamiento de la protagonistaque pasa de ser una mujer recatada de escasa vida sexual a una verdadera máquina sexual o las interrelaciones entre la hija de los protagonistas (“Abby”) y el hijo de sus vecinos (“Eric”), hacen que la serie tenga valores añadidos que refuercen su interés.

No es una serie espectacular, ni que probablemente pase a la historia, es una serie ligera, entretenida, habitualmente divertida, adaptada a un público joven o a espectadores aficionados al género de zombis que buscan “variaciones” nuevas sobre el mismo tema. No es una película de terror, si bien alguna escena “de higadillos” causa sensación y sorpresa por lo que de inesperado tiene.