FICHA

Titulo original:  The Path
Título en España:  The Path
Temporadas: 2 (12 episodios)
Duración episodio: 45 minutos
Año: 2016-hoy
Temática: Drama
Subgénero: Religioso
Resumen: Una pareja está vinculada a una extraña secta estilo new age, pero el varón experiementa una revelación que le hace cuestionar el mensaje de la secta y le pone en conflicto con el resto de correligionarios
Actores principales: Aaron Paul, Michelle Monaghan, Hugh Dancy, Patch Darragh, Rockmond Dunbar,Sarah Jones, Emma Greenwell, Kyle Allen, Amy Forsyth, Frank Harts, Kaili Vernoff,Annapurna Sriram, Kathleen Turner, Adrian Black, Doris McCarthy, Allison Layman,Stephanie Hsu, Adam McNulty, Hannah Cabell
 Lo mejorAaron Paul a quien no habíamos visto desde Breaking Bad.
Lo peor: mensaje espiritual de rebajas.
¿Cómo verlo?: Se emite en Canal+ Series.

Puntuación: 7

TRAILER EN INGLES (1ª Temporada)

TRAILER EN INGLÉS (2ª Temporada)

Lo mínimo que hay que sobre THE PATH

Uno de los aspectos más cuestionables y problemáticos de la modernidad es la aparición de sectas exóticas con un alto poder adictivo y capacidad destructiva para la personalidad de sus miembros. No es, desde luego, algo nuevo, pero en otros tiempos, la presencia de religiones tradicionales actuaba a modo de vacuna, ahora, con el hundimiento del catolicismo, las sectas encuentran el campo abierto. Pues bien The Path alude directamente al universo sectario y es una de las series que han llegado y van a llegar en aluvión en los próximos meses.

CUANDO UNA COMUNIDAD ES UNA SECTA

Para que exista una secta deben darse varias circunstancias sine qua non: la primera de todas es que exista una “doctrina sectaria” (lo que parece situar a la secta en el mismo plano que cualquier creencia, inclusa científica) y un “líder carismático” que la gobierne de manera autoritaria y que tenga el poder absoluto sobre las mentes de sus miembros anulándoles, especialmente, el espíritu crítico. Lo primero proporciona a la secta una explicación sobre la realidad, lo segundo hace que transformen esa convicción acrítica en facto de despersonalización.

Claro está que las sectas resultan saludables para algunas personas que necesitan caminar con muletas por la vida: les dan una fe y explicaciones de por qué el mundo es como es y no de otra manera y les dicen, exactamente, cómo tienen que comportarse en el mundo. Y todo esto tiene, como la consulta al psiquiatra o la entrada a un partido de fútbol, un precio. En nuestra experiencia personal hemos conocido mucha gente que estaba mejor en una secta destructiva que en cualquier otro sitio. Lo que no quita dramatismo a la situación.

Las sectas aumentan su número e influencia en función de dos factores: la inseguridad existente en una sociedad y la falta de formación crítica de la educación. Ambos factores se dan en las actuales circunstancias como producto de la gran crisis económica iniciada en 2007, los cambios en avalancha que se vienen sucediendo desde hace tres décadas y, finalmente, en países como España, el hundimiento del sistema educativo que ha anulado completamente la capacidad crítica de los alumnos. Hoy, por todo ello, es un buen momento para las sectas y es extremadamente positivo que Hollywood que lo haya comprendido y que en 2015-2016 empezara a producir series sobre este tema. De entre ellas, entre las que ya se han proyectado como Outcast o La semilla del diablo y las que se anuncian en el horizonte, The Path es, la que, de momento, trae ideas nuevas y puede encajarse más exactamente con el modelo de secta más extendido en estos momentos.

LA SECTA DE LOS MEYERIANOS

Las ideas de “el Movimiento meyeriano”, esto es de la secta que protagoniza este serie, importan poco. En realidad, lo que define a una secta no es solamente un sistema de conocimientos que expliquen la realidad, sino, además, que se trate de conocimientos irracionales. Hay cuatro nociones en el patrimonio ideológico meyeriano omnipresentes en todos los delirios de sus miembros. Saben cuál es su objetivo: alcanzar “el Jardín” es decir, un lugar de paz y amor en donde todos los seres viven en comunión entre sí y con la naturaleza. El Jardín está en lo más alto de su escala de valores, próximo a “la Luz”, algo así como una emanación de la divinidad, sino como la divinidad misma. ¿Y cómo se llega al “Jardín” y se aproxima el meyeriano de estricta observancia a “la Luz”? Muy sencillo: subiendo por “la Eslalera”. Esto implica abandonar un mundo caótico y destinado al Apocalipsis –“el Futuro” se contempla solamente en términos de apocalipsis, porque quien “asciende por la escalera” deja atrás el mundo. Es evidente que cuando se sube una escalera, se van superando peldaños y quedan por delante otros por cubrir hasta que se alcanza “el Jardín”. Esto implica distintos “desarrollos espirituales” y, por tanto, una “jerarquía”. Cuanto más arriba se esté, más se compartirá la “luz divina” y más cerca se estará de ver abiertas ante sí las puertas del jardín. El meyeriano es alguien “que ayuda”: a sí mismo, emprendiendo el ascenso por “la Escalera”, al mundo, concienciándose por los problemas de la naturaleza, y a sus semejantes, tratando de integrarlos en la secta y ofreciéndoles un camino para que enderecen sus vidas.

No es raro que la comunidad meyeriana esté compuesta por gentes ingenuas y/o con problemas. Hay entre ellos, toxicómanos, prostitutas, gentes, en una palabra, desgraciados en grado sumo. En cuanto a los líderes, cabe decir que la ayahuasca que ingieren para facilitar el tránsito de un peldaño a otro de “la Escalera”, aumenta –como cualquier colocón- la sensación de estar próximos a “la Luz”.

A estas alturas, el lector ya conoce la teología y la práctica meyeriana (y esperamos que tenga la lucidez suficiente como para no sumarse a la secta).

PERSONAJES EN BUSCA DE UNA SECTA

La serie no da cuenta de la extensión de la secta de los meyerinos, pero todo induce a pensar que se trata de una red de prósperas comunidades muy extendida en los EEUU. Meyer es el gran gurú, está enfermo, literalmente hecho polvo y se encuentra a punto de morir, así que la cuestión que se debate en los peldaños más altos de “la Escalera” es quién lo sustituirá. El que tiene todos los números y que aspira a hacerlo es “Cal” (Hugh Dancy), una especie de factótum del líder, al menos es el que más parece creerse la doctrina y que está más dispuesto a cumplir las reglas impuestas por Meyer quien, por lo demás, se encuentra escribiendo los últimos capítulos de su libro sobre cómo alcanzar en su tramo final “el Jardín”.

Otro de los personajes es “Eddie” (Aaron Paul) que empieza a tener la sensación de que algo no funciona. En su última estancia en Perú, perjudicado por la ayuhuasca, parece haber perdido la fe y ya no ve las cosas con la nitidez de antes. Su mujer, “Sarah” (Michelle Monaghan) tiene tanto miedo a ser engañada por su marido como a que éste pierda la fe en Meyer y sus infalibles principios.

Aparecen algunos personajes secundarios cuyos rasgos son los propios del material humano que milita en estas sectas: allí está “Mary” (Emma Greenwell), prostituida por su padre desde que tenía once años de edad y que siempre había tenido la fantasía de que un ser celestial descendido de “la Luz” la redimiría. Un huracán providencial la pone en contacto con la secta y concretamente con “Cal” quien propina una kolosal paliza a su padre. Y “Abe” (Rockmond Dunbar) que, enamorado de la chica, aspira a sacarla de aquella jaula de grillos.

La trama se va complicando cada vez más. A fin de cuentas, en toda secta, además de la comunión en los principios irracionales de la misma, lo que subyace son luchas por el poder, ambiciones personales, oportunismos, represalias y, sobre todo, afán de manipular a cuantos más, mejor. Así transcurre la serie.

SERIE HECHA PARA TRIUNFAR

No es por casualidad que todos, absolutamente todos los protagonistas principales de The Path hayan destacado en series notables: Aaron por en Breaking Bad (2008-2013), Emma Greenwll en Shameless (2004-2013), Michele Monaghan en True Detective (2014-2015) en donde aparecía como esposa de “Marty Hart” (Woody Harrelson), Rockmond Dunbar secundario de Sons of Anarchy (20081-2014). E incluso, si miramos bien, nos aparecerá la mismísima Katheleen Turner,  casi irreconocible. Así pues, la serie contaba con una serie de protagonistas de series inolvidables que, por lo demás, eran buenos (o muy buenos) actores. El tema, además, es muy realista. Alejado de las paranoias de sectas luciferinas o satánicas, alude a sectas “realmente existentes” de las que el universo de la New Age está plagado.

La serie merece verse con detenimiento. Es interesante, no aburre e incluso puede servir como fuente de información para establecer cómo funciona una secta destructiva. Está concebida para gustar a un amplio espectro de población, pero si es recomendable para alguien es, sin duda, para aquellos que en alguna ocasión han sentido el impulso de incorporar  sus vidas una interpretación irracional de la realidad y para aquellos otros a los que algún ser querido ha terminado descarrilando en alguno de estos grupos.