FICHA

Titulo original:  The Streets of San Francisco
Título en España:  Las calles de San Francisco
Temporadas: 5 (119 episodios)
Duración episodio: 60 minutos
Año: 1972-1977
Temática: Thriller
Subgénero: Policial
Resumen: Aventuras de dos oficiales de policías, uno veterano y el otro novato, que recorren San Francisco resolviendo homicidios.
Actores principales: Karl Malden, Michael Douglas, Richard Hatch, Darlene Carr, Reuben Collins, Lee Harris, Stephen Bradley, Fred Sadoff, Ray K. Goman, John Kerr
 Lo mejorver a Michael Douglas en sus comienzos.
Lo peor: final abrupto e inesperado.
¿Cómo verlo?: ueron editados en DVD por la CBS, aemáss puede bajarse a través de emule y de programas P2P y algunos episodios pueden verse en castellano y en inglés en youTube.

Puntuación: 7

Lo mínimo que hay que sobre LAS CALLES DE SAN FRANCISCO

El público de la primera mitad de los 70 acabó harto de la inflación de policías solitarios, más o menos brillantes que resolvían crímenes a porrillo y en las que solamente variaba el actor principal. Las hubo de todos los gustos: MacCloud (1970-1977), el policía tejano que resolvía crímenes prácticamente con solo, Ironside (1967-1975) que hacía otro tanto sobre una silla de ruedas, o a aquellos otros que tenían un rasgo característico más pedestre: Kojak y su chupetín, Colombo y su gabardina, Mannix y sus coches, Baretta y su loro, sin olvidar los que no tenían ningún rasgo especial salvo el actor que lo interpretaba, Banacek (1972-1974) y todavía nos dejamos algunos en el tintero. Y entonces llegó Las calles de San Francisco que constituyó una anomalía en el mundo de las series.

LA FÓRMULA DEL NOVATO Y EL VETERANO

Para los productores más avispados de Hollywood, ya en 1972 resultaba evidente que la pantalla se había saturado de “héroes solitarios” que resolvían crímenes a la velocidad con la que otros sellan instancias. La fórmula estaba agotada o bien lo estaría en el lustro siguiente. A pesar de que la televisión no tenía ni 25 años, ya se había registrado este fenómeno con las series del farwest. Así que era preciso construir fórmulas nuevas.

Edwar Hume, tenía entonces poco más de 30 años y había sido el creador de dos de estas series protagonizadas por un “héroe solitario”: Cannon (1971-1976) y Barnaby Jones (1973-1980). El primero respondía a los rasgos de las series de la época. ¿Su rasgo diferencial? Era un tipo gordete y poco atractivo. En cuanto a Barnaby Jones ya encontramos un elemento nuevo: el “héroe solitario” está acompañado en sus investigaciones por su hija. Pero un año antes de esta creación, introdujo otro elemento interesante en el mundo de las series policiales: ya no sería un policía el protagonista, sino que compartiría cartel con otro; no serían detectives sofisticados y distantes, grandes y infalibles, a lo Sherlock Holmes o a lo Hércules Poirot interpretados por Hollywood, sino que serían detectives realmente existentes, de los que se patean las calles y sudan la chapa, de los que se mueven de una lado a otro de la ciudad buscan a sospechosos y criminales en los barrios más diversos y en los ambientes más detestables. Además –y este era otro de los elementos esenciales- uno sería un policía veterano y el otro un novato. Más aún, el veterano tenía a su favor solamente la carga de la experiencia y esa veteranía que proporciona un olfato especial ante los delitos y los delincuentes. El otro, en cambio, sería un universitario, brillante y empollón, pero incapaz de distinguir una abeja de una avispa. Así nació esta serie.

MALDEN & DOUGLAS, PASEÁNDOSE POR UNA CIUDAD

Desde que Steve McQueen nos enseñó en Bullit (1968) cómo eran las “calles de San Francisco”, sus tranvías, sus pendientes y lo cinematográfico de sus persecuciones en coche, empezamos a conocer la fotogenia de la que ahora es ciudad gay por excelencia de los EEUU. Entonces, en 1972 este rasgo no estaba tan acusado, pero ya apuntaba maneras. Dado que a la idea de combinar dos policías, cada uno con rasgos propios, le faltaban dos rostros y un escenario, Hume, siempre brillante, optó por situarla a dos pasos de Hollywood, (en realidad 375 millas) en San Francisco. Y en cuanto a los actores, la productora (la cadena ABC), optó por Karl Malden y Michael Douglas.

Malden era el “teniente Mike Stone”, un tipo curtido en el trabajo policial, con algo más de 50 años, viudo y paternal, pero enérgico e inflexible en su trabajo.  Su compañero, el “inspector Steve Keller”, recién salido de la universidad, entre 25 y 28 años, sin experiencia policial, lo que se dice un novato integral. A medida que fue avanzando la serie, vamos viendo como el veterano adopta el papel de padre y mentor del novato, como su feeling va creciendo y como se hace, en definitiva, un policía eficiente en la investigación.

Michael Douglas, llegaba a la serie sin otro bagaje que el de ser hijo del archiconocido Kirk Douglas. Había participado como actor de reparto en unas pocas películas, sin llamar la atención y Las calles de San Francisco fue su gran oportunidad. A pesar de su falta de veteranía dio la talla y a poco de concluir abruptamente la serie ya estaba rodando El síndrome de China (1973) que le abrió un camino jalonado de éxitos que todavía sigue.

Por su parte, Karl Malden (1912-2009). Había iniciado una prometedora carrera teatral amparado en su físico (gran altura y gran nariz) y en 1951 do el salto definitivo al cine con Un tranvía llamado deseo (1951) junto a Marlon Brando. Luego vino La ley del silencio (1954), Baby Doll (1956), El hombre de Alcatraz (1962), La conquista del Oeste (1962), Patton (1970).   A principios de los años 70 su carrera entró en declive pero la serie Las calles de San Francisco le supuso un brillante broche final a su carrera. De su calidad como actor da cuenta el Oscar que consiguió en 1952 por Un tranvía llamado deseo.

Ambos actores se llevaron muy bien durante los años de rodaje. Malden definió a Douglas como “el hijo que nunca tuve” y éste le correspondía otorgándole el título de “mi maestro” (lo que no era poco, teniendo en cuenta de quién era hijo).

Con estos tres elementos: dos actores y una ciudad, se configuró esta serie que gozó de gran prestigio en los años 70 y que, aunque hoy parezca casi tópica y evidencie cierto desgaste, fue innovadora y no costó que el público la aceptara desde los primeros episodios.

UNA SERIE QUE MURIÓ ANTES DE TIEMPO

La serie tenía muy buenos niveles de audiencia y hubiera podido durar entre 10 y 12 años, pero en, coincidiendo con el segundo episodio de su quinta temporada, Douglas intentó renegociar el contrato y exigir un sueldo por capítulo que distaba mucho de las posibilidades y límites de la cadena. Fue sustituido en el episodio siguiente por Richard Hatch que ya había aparecido en algunos episodios de Barnaby Jones (1973-1980) y Hawai Five-O (1968-1980) y que luego volvería a aparecer en series como Se ha escrito un crimen (1984-1996), La isla de la fantasía (1977-1984), Los vigilantes de la playa (1991-2001) y unas cuantos largometrajes. Sin embargo, el público no admitió este cambio imprevisto, las audiencias cayeron en picado y la serie se canceló. En realidad, Douglas había forzado su abandono de la serie para centrarse en la versión cinematográfica de la célebre novela de Ken Kesey Alguien voló sobre el nido del cuco, cuyos derechos le cedió su padre. La película fue dirigida por Milos Forman y producida por Michel Douglas. Éste renunció a protagonizarla, cediendo el papel a Jack Nicholson. La producción recibió una granizada en la edición de los Óscars de 1975.

Desde el punto de vista cinematográfico Las calles de San Francisco supone un tránsito entre el modelo de “héroe solitario” y el “policía verité” que se consagró definitivamente con Canción triste de Hill Street y, en este sentido, ocupa un lugar en histórico en las series policíacas. Por eso debería interesar particularmente a los que sientan particular atracción por este género y quieran reconstruir su evolución. También puede satisfacer a los admiradores de Michael Douglas y quieran verlo en sus primeros pasos, cuando no pasaba de ser un lechuguino encorbatado. Finalmente, quien desee conocer San Francisco (incluso sus sonidos, pues la serie fue grabada en muchas ocasiones con sonidos reales) podrá realizar en esta serie una gira turística satisfactoria y completa.