FICHA:

Título original: The Unknown Marx Brothers
Título en España: En mundo desconocido de los Hermanos Marx, El mundo insólito de los Hermanos Marx, Los irreverentes Hermanos Marx, Los desconocidos Hermanos Marx.
Duración episodio: 125 minutos
Año: 1993
Temática: La trayectoria de Groucho, Harpo y Chico desde que dejaron de rodar películas juntos hasta su fallecimiento
Género: Documental.
Subgénero: Crítica de cine.
Director: David Leaf y John Scheinfeld
Lo mejor: ayuda a conocer aspectos habitualmente desconocidos sobre sus vidas.
Lo peor: quedó la trayectoria de Chico y Harpo, poco relevante.
¿Cómo verlo?: Puede verse en el enlace indicado o comprarse en VO en DVD y BlueRay.
Puntuación: 7

Todo lo que hay que saber sobre EL MUNDO INSÓLITO DE LOS HERMANOS MARX

Unas precisiones sobre este documental cuyo verdadero nombre es The Unknown Marx Brothers que se traduce directamente, como El mundo desconocido (o insólito) de los Hermanos Marx; es el mismo documental que también ha sido difundido en España como Los irreverentes Hermanos Marx. No me pregunten el motivo de las alteraciones en el título, pero, en realidad, ni uno ni otro responden al contenido real de sus dos horas de metraje. De hecho, yo la bajé a través de emule con el título de Los desconocidos Hermanos Marx, pensando que iba a conocer la historia de Gummo y Zeppo, los hermanos desconocidos de Grucho, Harpo y Chico. Y tampoco. En realidad, va sobre lo que hicieron estos tres últimos Marx después de dejar de aparecer juntos en películas. Lo cual es también interesante, especialmente si tenemos en cuenta que esa trayectoria es completamente desconocida en España.

GROUCHO DESPUÉS DE LOS HERMANOS MARX

Los buscadores de datos insólitos y de huellas desconocidas que rodean a personajes conocidos, hubiéramos preferido saber algo sobre los pasos perdidos de Gumo Marx y Zeppo Marx. De Gumo (que, en realidad, se llamaba Milton) se sabe solo que tras unos pasos en el vodevil y un servicio militar en Europa durante la Primera Guerra Mundial, se retiró de los escenarios y fundó con Zeppo, el otro desconocido, una agencia teatral, fue representante de Groucho y el productor de The Life of Riley, un programa de radio en el que el mayor de los Marx era la estrella. Y eso es lo que repiten todas las biografías. Y en cuanto a Zeppo (Herbert Marx), el menos gracioso de los Marx, casi convencional y políticamente correcto, a pesar de que era tan guasón como los otros, se retiró pronto del escenario y se dedicó al diseño industrial de armamentos. Se cuenta que los enganches que amarraron a la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima fueron obra suya. Y, como para cerrar la farsa se suele añadir que fue el último de sus hermanos en morir. Lo hizo, en efecto, en 1979. Su ex mujer se unió a Frank Sinatra. Eso es todo.

Nada de esto nos cuenta el documental que está dedicado a los aspectos poco conocidos o desconocidos de lo que hicieron Harpo, Groucho y Chico después de la Segunda Guerra Mundial, en concreto tras haber filmado Amor en conserva (1949), producida por Mary Pickford. Fue la última vez en que actuaron juntos. El documental parte de ese momento aun sin profundizar en los motivos de su separación. De hecho, en esa última película, el guión original se debió a Harpo que lo había elaborado para su propio lucimiento, pero la productora exigió que participaran sus otros dos hermanos. En realidad, antes de Amor en conserva, tras proyectarse Una noche en Casablanca (1946), parodia de la película de Bogard e Ingrid Bergman, parecía bastante claro que su humor había llegado al límite y estaba periclitando. Los gustos del público habían cambiado y el humor de los Marx no podía prolongarse con los mismos rasgos que había tenido hasta ese momento. Así pues, entre 1945 y 1949, los Marx se separan discretamente y cada uno decide volar solo.

roucho, el tercero de los Marx, más joven que Chico (el mayor de todos ellos) y que Harpo, fue el que tuvo un recorrido más amplio. No se reinventó a sí mismo, sino que adaptó el personaje que había creado a los nuevos tiempos y al medio estrella a partir de la postguerra: la televisión.  Groucho presentó durante más de una década el programaApueste su vida, uno de los primeros concursos emitidos en la pequeña pantalla. Groucho improvisaba (si bien el programa, antes de emitirse, era editado) sin guión y se mantuvo hasta 1961. Gracias a estas apariciones semanales, los Hermanos Marx, a través de Groucho, fueron conocidos por una generación que no había visto sus películas, lo que nos deja a entender porque muchos, partir de ese momento, se interesaron por la filmografía del desmadrado presentador y de sus exóticos hermanos.

El documental entrevista a George Fenneman, quien era la contrapartida correcta y caballerosa del programa Apueste su vida. Describe a Groucho como un hombre de portentosa rapidez para generar situaciones cómicas, aunque no resultase muy cómico trabajar con él: faltón, cascarrabias, descarado, hacía pasar malos momentos a su compañero de programa y a unos concursantes que, simplemente, estaban dispuestos a pasar por cualquier situación ridícula sólo para aparecer junto a una leyenda del cine. Prácticamente dos terceras partes del documental están dedicadas a reconstruir la trayectoria televisiva de Groucho.

CHICO Y HARPO, VIDAS DIVERGENTES

Seguramente, la historia más trágica de los tres Marx es la de Chico. Aquel genial pianista con un estilo propio muy marcado y una comicidad expresada a través de las teclas, era un jugador empedernido. Sus hermanos debieron de sacarle en varias ocasiones de apuros económicos causados por sus apuestas. De hecho, si los Marx aceptaron filmar tardíamente, en 1957, La historia de la humanidad (en la que Groucho y Harpo aparecen pero nunca juntos y siempre en escenas diferentes), se debió a la lamentable situación económica de Chico. Ya en esa película, para colmo, quedó patente que su cerebro empezaba a tener los primeros síntomas de alzheimer, enfermedad que le llevaría a la tumba apenas cuatro años después. Tampoco tuvo éxito el piloto que había filmado en 1950 para lo que debía ser una serie de televisión, Papa Romani. Su gira por Europa emprendida a mediados de los 50 reavivó su popularidad en el viejo continente, pero se extinguió pronto. No hay, pues, mucha historia que añadir ni mucho brillo en los veinte últimos años de vida de Chico.

El caso de Harpo es completamente diferente. No era mudo. Hablaba correctamente, aunque se expresaba mejor con el harpa, el silbido y la bocina. Tampoco tenía el pelo pajizo rizado. Era una peluca. De todos los Marx era el que pasaba más desapercibido. Se cuenta que en una fiesta de disfraces, apareció vestido de Kaiser alemán (casco puntiagudo incluido). Había olvidado la cartera, así que debió volver a casa haciendo autostop. Lo detuvo la policía en aquel barrio adinerado, vestido de manera estrafalaria. No lo reconocieron como Harpo Marx, ni creyeron sus explicaciones. Fue el que más intimó con intelectuales y artistas de su tiempo (Salvador Dalí el primero de todos ellos). Más que actor fue mimo y músico, brillante en ambos campos. Cuando los Marx dejaron de rodar películas juntos, grabó algunos álbumes de música de harpa, participó esporádicamente en conocidas series de televisión (en 1955 en un episodio de The quiero Lucy), como siniestro autómata en Un pánico silencioso (1960) episodio de The Dupont Show. Hasta sus últimos años reiteró estas colaboraciones esporádicas. Iba cuando le llamaban, pero todo aquello le interesaba mucho menos que su harpa y su familia.

UN DOCUMENTAL CONSTRUIDO CON MATERIAL FAMILIAR

Dejando aparte la entrevista a Fenneman y algún otro colaborador de Groucho en la época, lo esencial del documental está constituido por fragmentos de filmaciones de sus trabajos en la postguerra y teniendo a declaraciones de sus hijos como columna vertebral. Se trata de unos testimonios, siempre admirativos, que tienen como contrapartida en algunas ocasiones, la voz en off, para poner las cosas en su lugar. Esto contribuye a que nos hagamos una idea bastante exacta de cómo fueron los últimos tramos en la vida del histriónico Groucho, de aquel jugador empedernido que fe Chico y del amantísimo padre de familia que optó por ser Harpo. Al acabar las dos horas de proyección, justo es reconocer que, si bien habíamos visto lo que no esperábamos, tampoco lo que vimos nos decepcionó: “los tres Marx después de los Hermanos Marx” hubiera sido, acaso, el título más correcto. Cuando apareció el The End, supimos que habíamos aprendido algo que ignorábamos sobre los creadores de la comedia surrealista.

El documental se puede recomendar sin fisuras a los que se hayan preguntado alguna vez “¿cómo diablos terminaron los Hermanos Marx? ¿qué fue de ellos?”. También es recomendable para los que se interesan por la historia del cine y para los que supieron apreciar el humor de los Marx. A las nuevas generaciones, les dejará bastante frías, pero basta con ser de los que aman reírse para ver este documental con cierto interés.