Ficha

Título original: The Exorcist.
Título en España: The Exorcist.
Temporadas: 1 (10 episodios)
Duración episodio: 45 minutos
Año: 2016.
Temática: Drama.
Subgénero: Exorcismos.
Tema: Adaptación de la película original y de la saga, un sacerdote hispano y un exorcista excomulgado se enfrentan con el diablo que se ha apoderado de la hija de un matrimonio de clase media-alta.
Actores: Alfonso Herrera, Ben Daniels, Geena Davis, Alan Rick, Hanna Kasulka, Brianne Howey, Kurt Egyawan
Lo mejor: El trabajo de Ben Daniels como “padre Marcus”.
Lo peor: Una Geena Devis que no termina de creerse el papel.
¿Cómo verla?: Puede verse en HBO.
Puntuación: 5

Todo lo que hay que saber sobre THE EXORCIST

El Exorcista (1973) pasa por ser una de las películas más terroríficas de la historia. Lo más dramático no era que una niña girara su cabeza cubierta de llegas como una peonza, sino que la presencia del mal aparecía amenazante cerca de gentes que vivían casi como nosotros. Era el recordatorio de que el mal nos acecha por todas partes, constantemente, desde el primer al último día de nuestra vida. Era imposible resistir este mensaje, sin sentir un estremecimiento. Han pasado 43 años desde que se estrenó aquella película inolvidable y da la sensación de que hemos terminado por habituarnos a la presencia del mal y aceptamos hoy cruzárnoslo por la calle o compartir con él, restaurante o trabajo. De ahí que no auguremos mucho impacto a esta serie, The Exorcist, que reconstruye, revisa, reinterpreta y sinteriza a la película El Exorcista y sus tres secuelas.

INFLACIÓN DE PELÍCULAS SOBRE EXORCISMOS

Decididamente, no podemos entender esa manía cada vez más acusada en Hollywood de realizar remakes de películas clásicas. Ya hicimos no hace mucho esta reflexión cuando aludimos a la serie Hannibal, que no conseguía superar el listón puesto por El silencio de los corderos (1991).  Si un remake no se fija como objetivo mejorar una película ¿qué sentido tiene? Seamos claros desde el principio, The Exorcist, la serie televisiva emitida por HBO y creada por Jeremy Slater, no mejora el ciclo originario, está, como máximo, a la altura de El Exorcista III (1990) o de Exorcista: El Comienzo (2004), es decir que, sin ser una desgracia, queda lejos del modelo original: ese que todo remake que se precie debe tratar de superar.

En este último año hemos visto varias series que tratan sobre exorcismos y posesiones demoníacas. Ahí tenemos a Outcast (2016), Damien (2015-2016), Precher (2016) o Lucifer (2016)… En todas ellas el eje central es la posesión demoníaca y la presencia del mal. , lo único que se diferencia de las citadas –todas de 2016, obsérvese– es que toma como referencia a la serie histórica construida en torno al “padre Karras”. La posesión demoníaca parece haberse banalizado, no surte ningún efecto social ni ninguna reflexión entre las masas. Simplemente se acepta que está ahí y es, como las películas de zombis, que han conocido también una inflación en los últimos años: se reconoce que buena parte de los seres humanos se mueven por automatismo, impulsos reflejos, que se vive una masificación salvaje y desordenada… pero ya no causan el mismo impacto que aquella Noche de los Muertos Vivientes de George A. Romero que nos comprimió contra la butaca del cine, literalmente aterrorizados, no tanto por la aparición de muertos vivientes, como por la constatación de que la sociedad masificada mata algo de nosotros mismos.

De hecho, la única idea original de la serie The Exorcist es haber cambiado el origen griego del protagonistas, del “pare Karras”, que aquí, por mérito de la presencia latina en los EEUU, pasa a ser de origen hispano. Eso es todo. Pero este detalle solamente permite inferir el aumento del peso y de la presencia de lo hispano en EEUU, nada más. Algunos efectos especiales, naturalmente, van mucho más lejos de los utilizados en 1973, pero lo único que nos dicen es lo que ya sabemos: que con las tecnologías digitales puede generarse cualquier efecto visual.

MAS REMAKES, MENOS IDEAS

Lo más sorprendente de esta inflación de películas sobre satanismo (La semilla del diablo también se ha estrenado estas semanas) es que, estando la figura de Satanás ligada a la Iglesia Católica a modo de anti-imagen de Cristo, en un período como este en el que la Iglesia va perdiendo fuerza y está en una crisis constatada por The Young Pope, se pensaría que el Diablo podría estar en la lista del paro. Y no es así. Oswald Spengler decía en su ya casi centenario La Decadencia de Occidente que cuando una religión tradicional cae, no es sustituida por un período de racionalidad, sino por un ciclo de supersticiones. Lo que hay tras la crisis del catolicismo es un período, pues, de materialismo supersticioso. Todas estas series que se acaban de estrenar remiten a esa idea. Y, de paso, nos permiten hacer una constatación todavía casi peor.

Los remakes son, en grandísima medida, una muestra de la falta de nuevas ideas. Es la vía fácil de quien ha elegido un producto que fue un éxito en una época no excesivamente lejana que, al reinterpretarlo someramente, solo por el título, generará un colchón mínimo de audiencia. No es solo falta de creatividad, sino también oportunismo. The Exorcist no es una serie desastrosa: ninguna serie realizada con una alta inversión puede serlo. Es, simplemente, una serie que sintetiza las cuatro entregas que se proyectaron en la pantalla grande con el mismo título, está más próxima a las más flojas que al buque insignia de la saga. Su problema es que no engancha: le falta aquel toque de originalidad y precisión social que tenía el modelo original, llega en un momento saturado de series sobre el mismo tema y cuando ya nos hemos habituado a ellas y a las originalidades parapsicológicas de un poseso. Ni siquiera los efectos especiales pueden sorprendernos muchos. Son como los videojuegos: espectaculares, pero sabemos que son falsos.

INTÉRPRETES: LUCES Y SOMBRAS

El mexicano Alfonso Herrera no está a la altura del “padre Karras” pero defiende un guión y, por lo demás, siempre es un placer ver a un hispano penetrando en el mercado del cine norteamericano.

En cuanto a Geena Davis no está en su mejor momento. Algo que le ha ocurrido a su rostro, los años o el bótox, que la han convertido en inexpresiva, poco convincente o quizás sea que no termina de creerse su papel o, incluso, que se siente incómoda en el mismo.

Mucho más relevante es la actuación de Ben Daniels, actor inglés muy conocido en la escena anglosajona y al que hemos visto en los últimos años en cine y, especialmente, en televisión (Merlin [2011], House of Cards [2013-2014], Law & Order [2009-2011]). Daniels realiza un esfuerzo interpretativo notable y sostiene verdaderamente a la serie. Si nos fijamos, en todas las series de exorcismos existe un “maestros exorcista” y un “aprendiz de exorcista”, en este caso, “el padre Markus Keane” (Daniels) es el “maestro” y “el padre Ortega” (Herrera) el aprendiz. Poco cabe decir de la hija poseída por Hannah Kasulka cuyo rostro es víctima de los efectos especiales propios de su papel.

En general, puede decirse que a esta serie le falta intensidad en el guion y esa falta de temple se traduce en las interpretaciones de los actores. En cuanto a la factura técnica es, como cabía esperar de una serie de gama alta, irreprochable.

VALORACIÓN Y RECOMENDACIÓN 

A estas alturas los aficionados el cine de posesiones diabólicas y satanismo tienen un grave problema: elegir entre la media docena de productos estrenados en los últimos meses. Ésta, sin duda, tiene la ventaja de hacer alusión directa a la madre de todas las series sobre el tema. El resultado es modesto (no malo, simplemente discreto). A diferencia de la saga originaria, ésta no pasará a la historia de las series televisivas. Puede servir particularmente para que Alfonso Herrera se afiance en el mercado de Hollywood, pero para poco más.

Si usted decide verla porque le encantó la saga original y se estremeció las vicisitudes del “padre Karras”, debemos decirlo que aquí sentirá también náusea y repugnancia por algunos efectos especiales, pero el terror no le sobrecogerá en ningún momento. Así que no se haga excesivas ilusiones. Si le van los temas de posesiones, como a otros les van los westers y a otros las series de zombies, esta le gustará y podrá compararla con otras. Comprobará que está por debajo de OutCast pero por encima de Lucifer. Si es un alma sensible, evite verla, pero si es de los pocos que no se han dado cuenta de que el mal está en torno nuestro y se manifiesta hasta en forma de una cajera de supermercado que no nos atiende con la prontitud esperada, véala con urgencia.