Ficha

Título original: Quantico.
Título en España: Quantico.
Temporadas: 1 (10 episodios)
Duración episodio: 25 minutos
Año: 2015-2016.
Temática: Thriller
Subgénero: FBI – Terrorismo.
Tema: La vida en la escuela de formación de agentes del FBI y la investigación sobre un infiltrado que ha favorecido un acto terrorista
Actores: Priyanka Chopra, Josh Hopkins, Jake McLaughin, Aunjanue Ellis, Yasmine Al Masri, Johanna Braddy, Tate Ellington, Graham Rogers, Anabelle Acosta, Russell Tovey, Pearl Thusi, Aarón Díaz, Blair Underwood.
Lo mejor: la intención de mostrar la vida en la escuela del FBI.
Lo peor: guión nada creíble.
¿Cómo verla?: Puede verse en HBO. Ha sido emitida por ANX y Quatro.
Puntuación: 5

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Todo lo que hay que saber sobre QUANTICO

Serie cuyo título deriva del centro de formación de agentes del FBI en la ciudad virginiana del mismo nombre. No se trata de los estirados agentes del de la agencia federal fundada por Edgar Hoover, varones, blancos, anglosajones y permanentemente vestidos con traje de Armani, camisa y corbata, sino de algo parecido a una high school norteamericana multicultural. No es credibilidad lo que inicialmente destila esta serie, pero el hecho de que en el primer episodio abunden los giros inesperados, las sorpresas (algunas de ellas esperables) y la gente maja, así como el carácter adictivo que han destacado las críticas, animan a darle un voto de confianza en este panorama saturado de series.

DOS LÍNEAS TEMPORALES PARA UN SOLO ARGUMENTO

La revista Fotogramas llegó a describir esta serie estrenada en el otoño de 2015 como “la mejor serie del trimestre”. Y aquel fue, ciertamente, un trimestre de series ambiciosas (BlindpostInto the Badlands, Narcos, Club de Cuervos, Marco Pol, etc.). Ambiciosas no quiere decir que fueran brillantes. Hubo de todo. Genialidades y tostones. Y luego, alguna que no fue ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. Si podemos calificar de alguna manera a Quantico es diciendo que nunca las ambiciones estuvieron tan altas y los resultados tan pobres.

La serie nos narra las aventuras de una promoción de cincuenta aspirantes a agentes del FBI que han superado todas las pruebas previas para llegar hasta allí. El curso de capacitación durará 9 meses y solamente quienes lo superen podrán ser considerados como “agentes del FBI”. Así pues, una de las líneas de la serie es la vida de estos alumnos, sus interrelaciones y problemas durante este curso de formación. La otra es la investigación sobre un ataque terrorista que tiene lugar en la ciudad de Nueva York y que se asemeja en brutalidad a los del 11-S. El nexo de unión entre ambos es la certidumbre de que uno de los aspirantes a agentes ha sido una parte importante de esta acción terrorista. Tal es el tema de la primera temporada.

De entrada es difícil de asumir que en un centro de formación de agentes del FBI se les haya podido pasar el que uno de los alumnos que ha superado todas las pruebas de selección, incluida una investigación detallada sobre cada uno de ellos, sea un terrorista capaz, él mismo, de cometer un atentado que rivalizaría con el que se llevo por delante a las Torres Gemelas. Luego, a medida que avanza la serie, nos damos cuenta de que los alumnos que se sientan en los pupitres de Quantico, son más bien una muestra de la sociedad americana, pero no el arquetipo de agentes del FBI. Y, finalmente, advertimos el mensaje de la serie que llega con ocho años de retraso.

UNA SERIE DE LA ERA BUSH, EN EL FINAL DE LA ERA OBAMA

En EEUU raro es el mes que no ocurre alguna masacre. Un tipo entra en una hamburguesería armado y se carga a la clientela, otro lo hace en una High School y masacra a alumnos, profesores y personal de mantenimiento, luego está el psico-killer o el serial-killer y los tronados que, a diario, descargan sus armas contra el vecino por un asunto de roces en la convivencia. Eso es América: el país de la violencia insertada en la cotidianeiad. Desde el 11-S no ha vuelto a haber más ataques “terroristas” de envergadura. Lo de la maratón de Boston fue cosa de dos chalados que iban por libre, pero lo que se dice atentados con trasfondo político, nada desde el 11-S. Sin embargo, lo característico de la “era Bush” (2000-2008) fue situar en un estado de alarma continuo a la población y hacerles sentir miedo suscitando la sensación de peligros que jamás existieron. Así el electorado pudo admitir los conflictos de Afganistán e Irak y las restricciones a sus libertades.

Pero esta política de domesticación mediante el miedo, terminó en 2008 cuando Barak Obama llegó a la Casa Blanca. La “lucha antiterrorista” pasó a segundo plano, simplemente, porque no había terroristas que operasen en los EEUU. Obama, que llegó proponiendo políticas sociales, reformas igualitarias en los EEUU y revitalización de la economía, manteniendo el poder mundial de los EEUU, en realidad, sirvió solamente para decepcionar a la opinión pública y abrir las puertas, por simple rechazo, a Donald Trump. A lo largo de la “era Obama” (2008-2016) remitió la sensación de miedo precedente y se afianzó la decepción.

Esta serie, Quantico, que se desarrolla en tiempo presente, tiene la mente en los cuatro años de gobierno de Bush, un tiempo que ha dejado demasiados interrogantes en el aire como para que pueda volver a repetirse. Y, sin embargo, el mensaje de Quantico es que el terrorista es una amenaza constante y perdurable en los EEUU: lleva un retraso de ocho años.

NO ESTAMOS EN QUANTICO, SINO AL SALIR DE CLASE

Si la contextualización de la serie presenta problemas, el desarrollo de la misma es todavía más conflictivo. La serie daba una oportunidad excepcional para que los norteamericanos aprendieran algo sobre la Agencia Federal de Investigación, cómo se reclutan, como se entrenan y cómo se forman sus agentes. Sin embargo, no es así. Esta parte ocupa apenas un 5% del metraje y resulta casi irrelevante. De manera sorprendente, casi desde las primeras escenas, empieza a percibirse que los aspirantes a ser agentes federales no pasan de ser los protagonistas de cualquier serie o largometraje ubicado en una High School o en el campus de una universidad norteamericana. O incluso en un carpetovetónico Instituto de Enseñanza Media. En algunos momentos, la vida en Quantico recuerda incluso al Gran Hermano.

Los alumnos, en efecto, son homologables con los protagonistas de Al salir de clase (1997-2002) o Sensación de Vivir (1990-2000). Entre los alumnos de la promoción de Quantico están los mismos elementos que en estas series de “adolescentes y jóvenes”: el ligón, la chica ligera de cascos, el estudiante aplicado, el ambiguo, el gay-gay, el que tiene problemas emocionales, el inexperto, el enclenque, el que alberga un secreto, y, últimamente, el inevitable perteneciente a alguna minoría étnica. La “selección” previa de los aspirantes a agentes del FBI, la homogeneización de los cursos impartidos en Quantico, no logran hacer de ellos nada diferente a los protagonistas de cualquier serie “ligera”.

VALORACION Y RECOMENDACIONES

Hay que ir con cuidado con este tipo de series de muchas ambiciones y pocas luces. Los críticos profesionales suelen elogiarlas rutinariamente y en esas frases rutinarias es donde se encuentra la clave: quienes llevan tiempo en esto saben que buenas series solamente aparecen de tanto en tanto, pero la supervivencia les obliga a elogiar incluso a los productos más mediocres. Éste lo es. Cuesta encontrar adjetivos para elogiarla y generar interés en torno suyo. El visionado de esta serie nos recuerda el problema del género: se producen demasiadas series, la calidad baja, habitualmente se emiten productos de poco valor y se presentan con envolturas de lujo. Como si un regalo de navidad comprado en un todo a 100 se presentara en funda de terciopelo con cintas de oro.

Quantico pertenece a este tipo de series poco justificadas. Sobre los protagonistas no puede decirse gran cosa: tienen más futuro que pasado, así que sus historiales son cortos y sus rostros poco o nada conocidos. Es la parte barata de la serie. Tampoco se ha invertido mucho en guionización. La realización, por lo demás, es correcta y el ritmo narrativo rápido. Como ocurre en series de este tipo, algunos elementos del primer episodio pueden resultar prometedores, pero al cabo de unos pocos episodios más el interés de la serie cae en picado y lo que podría haberse resuelto en tres entregas (¡benditas miniseries!) se prolonga innecesariamente.

Serie recomendada para los que degustan temáticas juveniles, para los que conciben que el Gran Hermano es uno de los mejores “experimentos sociológicos” que se han creado jamás y para los que creen que George W. Bush y su “lucha antiterrorista” (matar moscas a cañonazos) es lo que necesita EEUU. Si usted no coincide con uno de estos perfiles, tendrá la sensación de que ha perdido el tiempo, siga buscando la serie de la temporada. Chiste fácil: Quántico, cuantico de tiempo perdido…