Ficha

Título original: Batman.
Título en España: Batman.
Temporadas: 3 (120 episodios autoconcluidos)
Duración episodio: 25 minutos.
Año: 1966-1968.
Temática: Acción.
Subgénero: Aventuras – Superhéroes.
Tema: Las aventuras de Bruce Wayne, millonario de día, super-héroe en las noches de Gotham City contra los super-bandidos más absurdos y desmadrados
Actores: Adam West, Burt Ward, Aan Napier, Stafford Repp, Neil Hailton, César Romero, Burgess Meredith, Frank Gorshin, Julie Newmar, Yvonne Craig.
Lo mejor: las onomatopeyas en las escenas de lucha.
Lo peor: lo al que les quedaba el uniforme a los dos super-héroes.
¿Cómo verla?: Algunos episodios pueden verse en Yotube en versión original, en VOSE y traducidos al castellano. También están a la venta en DVD (en inglés). Y pueden bajarse a través de programas P2P en todas las versiones.
Puntuación: 7

Todo lo que necesita saber sobre BATMAN

Personaje de cómic creado en 1939 popularizado en EEUU en los 40, extendido a Europa en los 50, Batman vivió en los 1960 su primer clímax a través de una serie televisiva. La serie era divertida, irónica, innovadora y respondía a la estética de aquellos años.

La factoría Hanna-Barbera convirtió al personaje en dibujo animado y así se mantuvo en antena entre 1973 y 1986. Y, finalmente, cuando parecía que ya no podía dar más de sí, el genio de Tim Burton lo retornó a la pantalla grande en 1989 y, desde entonces, con cierta frecuencia se van lanzando superproducciones protagonizadas por el hombre-murciélago que incluso han tenido una precuela televisiva en la serie Gotham. Vamos a centrarnos especialmente en la emitida entre 1966 y 1968.

BATMAN, HISTORIA PREVIA DE UN PERSONAJE

El personaje de Batman apareció por primera vez en la revista Detective Comics nº 27 creado por Bob Krane y Bill Finger. Se conoce su origen: un multimillonario y filántropo residente en Gotham City, tras haber perdido a sus padres de niño, jura vengarse. Para ello se somete a un adiestramiento físico duro, adoptando la apariencia de un murciélago para su vestimenta. Establece su base en los sótanos de su mansión y se va proveyendo de gadgets para cumplir su misión protectora. Tal es el punto de partida del personaje que ya era popular en los EEUU por los lectores de cómics desde principios de los años 40.

En 1949 se ensayó la primera adaptación televisiva del personaje en la serie Batman y Robin de la que apenas se filmaron 15 capítulos. Un desastre: la capucha no se ajustaba bien al actor, Robin vestía medias rosas para cubrir el bello de las piernas y el Batmóvil sólo era un modelo en circulación muy común en los EEUU en aquel año (un Mercury del 49). Con todo, la serie es histórica y ha sido remasterizada hace poco.

En los años 50, el género de super-héroes languideció en los EEUU, pero Batman siguió publicándose. L a Supermán en un episodio (El equipo más poderosos del mundo, publicada en junio de 1952) eso reavivo las ventas. Pero las revistas de Batman no se vieron libres de críticas de todo tipo, en especial de psiquiatras freudianos que veían rasgos de homosexualidad en el personaje. Eso inspiró el lanzamiento de la Batgirl, de la Batwoman y de la Catwoman, esta última en el lado oscuro.

Como era una época en la que se creía ciegamente en la presencia extraterrestre, empezaron a aparecer como malvados figuras de alienígenas. Luego se incluyó al personaje en la Liga de las Justicia. Batman estaba de nuevo en el candelero y los directivos de la cadena ABC plantearon a la 20th Century Fox Television, la creación de una serie que retomara al personaje. Fue así como Batman vivió su período de esplendor. Había comenzado la “batmanía”.

DOS PERSONAJES BASTANTE TOSCOS Y UNA MELODÍA BRILLANTE

La serie se convirtió en un símbolo de los años 60 y de la cultura pop. En cada episodio Batman y su pupilo Robin se enfrentaban a un super-villano que había intentado alguna imaginativa o absurda forma de apoderarse de los bienes de la ciudad de Gotham o dañar a sus ciudadanos. La policía, al verse desbordada, recurría a Batman mediante el bat-teléfono o proyectando mediante un foco el perfil del hombre murciélago en los cielos de la ciudad. Y Batman acudía desde la baticueva en su batmóvil para resolver el conflicto, siempre tras reducir a sus adversarios en el curso de un combate notorio adornado con onomatopeyas en la pantalla que marcaban los momentos más dramáticos. Nunca se había hecho nada parecido en televisión.

Por otra parte, los diálogos entre Batman y Robin son aleccionadores, propios del boy-scout o del “americano bueno”, pero, a poco que se presencia la serie con atención, parece evidente que han sido realizados con una intención irónica: no podían ser de otra manera, aquellos eran tiempos de cambios y lo que estaba cambiando era la juventud. Si se quería hacer un producto que resultara popular entre los jóvenes, era evidente que había que tender hacia la ironía. Los tres años en los que apareció la serie fueron precisamente los años en los que irrumpió el undergrund, la contracultura, los hippys, la revolución sexual, la píldora anticonceptiva, estalló la revuelta estudiantes y Mary Quant creó la minifalda, mientras las selvas de Vietnam y las arenas del Sinaí se convertían en antesalas del infierno.

De lo que se trataba con la serie era de demostrar a los jóvenes que lo que estaban viendo era completamente diferente a lo que se había visto en televisión hasta ese momento: los valores transmitidos hasta entonces ya no podían ser tomados en serio por las nuevas generaciones, pero las televisiones norteamericanas seguían siendo conservadoras, así pues, se optó por envolver un mensaje estereotipado y moralizante, casi pacato e de una ingenuidad insultante, con el ropaje de la ironía y con efectos visuales inusuales. El resultado fue rotundo. Batman se convirtió en un icono de la época y el personaje más cool de la cultura pop de aquellos años.

Los uniformes de los dos personajes eran, por lo demás, bastante burdos, nada parecido a los que cubrieron a los actores cuando Tim Burton volvió a lanzar al personaje en la pantalla grande. Ni siquiera estaban protagonizados por actores que tuvieran el cuerpo esculpido en gimnasios. Los michelines de Batman quedaban disimulados por el cinturón de gadgets y las endebles piernas de Robin era propias de un enclenque… Pero el dinamismo de las escenas y, sobre todo, una música particularmente pegadiza e inolvidable, eran lo que más se identificaba con un público joven y con la testosterona por los aires.

El tema musical había sido compuesto por Neal Hefti. Compositor, arreglista y trompetista, con amplia experiencia en el jazz norteamericano, había pasado mucho tiempo en orquesta de rumba cubana y en los 50 empezó a trabajar en bandas sonoras de películas y series de televisión. Se llevó dos nominaciones a los Grammy de 1965 por la banda sonora de Harlow (1965) y su actividad en este terreno culminó con Batman que le valieron otras tres nominaciones. Se trata de una sintonía particularmente simple: tres acordes y diez gritos repetidos de “¡Batman!”, sin más letra.

LOS PROTAGONISTAS Y SUS ANTAGONISTAS

El papel protagonista fue a parar a un actor con bastante experiencia televisiva. Ada West contaba 37 años cuando se endosó la máscara del hombre-murciélago, pero era un actor relativamente conocido por su presencia en distintos episodios de 77 Suset Strip (1958), Sugarfoot (1959), Máverik (1959), Bonanza (1961), Perry Mason (1961), La Ley del revólver (1963), así como en una decena de papeles secundarios en la pantalla grande. Desde entonces su figura ha estado unida a la del hombre-murciélago, a pesar de que ha seguido participando en producciones de cine y televisión (la última de las cuales fue su memorable presencia en The big Bang Theory, temporada 9, episodio 17, representándose a sí mismo, a la edad de 88 años. Buena parte de su carrera consistió en prestar su voz (particularmente distintiva que lo hace completamente diferente a cualquier otro actor y siempre reconocible) al personaje de Batman en series de dibujos animados.

La carrera de Burt Ward, Robin, fue relativamente similar si bien de un tono menor. Antes de participar en la serie no se le conoce historial cinematográfico. Parece ser que era un aficionado a los cómics de super-héroes y había seguido cursos de defensa personal, taekwondo y lucha libre. Antes de participar en la serie se dedicaba a trabajar en la empresa familiar del sector inmobiliario. Cobró el salario mínimo establecido por el sindicato de actores (350 dólares por semana, 600 en las dos últimas temporadas). Su carrera hubiera variado de haber aceptado protagonizar El Graduado (1968), papel que finalmente fe a parar a un desconocido Dustin Hoffman. Ward prefirió centrarse en la serie que terminaría ese mismo año. La mayor parte de su trabajo posterior giró en torno a su personaje de Robin en distintos productos, documentales, series de dibujos animados, revisiones, etc, que se han ido elaborando desde 1968 hasta ahora mismo: tanto él como West han prestado su voz a los personajes que fueron suyos en los 60 a la película de animación Batman: El Retorno de los Cruzados Enmascarados  (2016).

Vale la pena recordar a los super-villanos: especialmente a César Romero (El Joker) y a Burgess Meredith (El Pingïno). Las carreras de ambos en la pantalla son suficientemente relevantes como para que no se vieran empañadas por su participación como villanos. Ambos siguieron filmando hasta poco antes de sus fallecimientos: Romero en 1994, apareció en el docudrama Carmen Miranda: Bananas is my Business que se estrenó un año después de morir y Meredith filmó con Jack Lemon, Walther Matthau, Ann-Margret, Darryl Hannah y Sophia Loren, Grumpier Old Men (1995). Luego cayó víctima del alzheimer, falleciendo dos años después.

VALORACIÓN Y RECOMENDACIONES

La serie está considerada como icónica. Define con precisión el espíritu de los años 60 y lo creativo de aquella época. Lo deliberadamente irónico e ingenuo de las tramas de cada episodio son un enmascaramiento para presentar el zeitgeist de la época: cambios acelerados, lucha entre lo viejo y lo nuevo, valores que ya no dicen nada a las nuevas generaciones, imaginación, espectáculo… A pesar de que la serie estaba muy bien situada en las audiencias, la ABC alegó que estaba perdiendo dinero y la canceló con la excusa de que los costes eran excesivamente altos. Más parece que la cadena –y especialmente, los patrocinadores- no pudieron soportar por más tiempo las ironías cada vez más evidentes de los guionistas. Luego la NBC intentó rescatarla pero el proyecto se abandonó.

Hoy, mucho más que en los 60, la intención crítica ha permanecido y resulta evidente. Por tanto, si es usted un conformista tenderá a rechazarla. Para verla y disfrutar con ella hace falta ser hoy un espíritu abierto, discrepante y disidente. Las imágenes, los uniformes baratos, los efectos especiales ingenuos, la música endiablada, las peleas, hoy aumentan la mordacidad y el sarcasmo. Si a usted le interesa este planteamiento, revísela, de lo contrario no la sabrá apreciar y terminará haciéndosele insoportable. No crea que si le ha gustado la reinterpretación iniciada por Tim Burton en la pantalla grande, esta serie le vaya a gustar. De hecho son opuestas en todos los terrenos. No hemos dicho, incompatibles. Sólo opuestas.